La silla Navy: un ícono de durabilidad y estilo
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Durante la Segunda Guerra Mundial, la Armada americana encargó a la empresa Emeco un modelo de silla liviana, fuerte y resistente al agua y a la oxidación. Así fue como nació la silla Navy, que muy pronto se convirtió en un ícono de durablidad, estilo, y además, una bandera del compromiso con el medio ambiente, considerando que más del 80% del aluminio que se utiliza en su fabricación es reciclado, y que la silla es 100% reciclable.
Una de sus características principales, dadas las condiciones en que fueron encargadas, es su increíble resistencia a la corrosión y su material no magnético. La silla Navy puede contar con estas características gracias al tratamiento térmico al que es sometida, logrando que el aluminio llegue a ser hasta tres veces más duro que el acero.
Muchos famosos diseñadores, como Frank Gehry, Norman Foster y el mismísimo Philippe Starck, han desarrollado sus propias versiones de la silla Navy, según su propia interpretación, con muy interesantes y originales resultados.
En el año 2010, y en conjunto con The Coca-Cola Company, Emeco presentó la 111 Navy Chair, una silla que tiene la peculiaridad de ser fabricada con un 60% de plástico PET reciclado (el mismo que se usa para las botellas de Coca Cola). De esta forma, se ha buscado inspirar a la gente a reciclar, transformando las botellas PET en objetios de uso diario.
La silla Navy es uno de esos modelos atemporales, que siguen causando furor no sólo por su diseño que sigue siendo actual, sino por su filosofía ecológica: está diseñada para durar 150 años. ¡Sostenibilidad en su máxima expresión!








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